El sepulcro de Abd Allāh ibn Yūsuf

“En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso. Esta es la tumba de ʿAbd Allāh ibn Yūsuf, el Rico, asesinado injustamente. Dios se apiade de él”. Así comienza la inscripción árabe existente sobre la estela funeraria de un musulmán abulense, ricamente decorada, que destaca por ello largamente del resto de las de su clase, conocidas y conservadas en Ávila, muchas de ellas en su museo provincial, como esta. Proviene de la maqbara del Sancti Spiritus, situada al sur de la ciudad, extramuros, junto al puente sobre el río Chico y al camino de Toledo. Este cementerio era uno de las tres de los que dispuso la aljama de Ávila en la Edad Media.

La pieza se fecha en 1492, pues la documentación archivística relacionada con ella, que recoge buena parte del proceso judicial que siguió a este homicidio, nos indica que la fecha de la muerte de ʿAbd Allāh se produjo en el mes de enero de ese año. También sabemos, gracias a esa misma documentación, que el asesino se llamaba ʿAlī Moharrache y que la causa de la muerte fue “una puñalada en la cabeza”.
Triste final, el de ʿAbd Allāh, a quien su buena posición social no le sirvió para salvar la vida (“persona rica e hazendada”, denomina uno de los documentos a Yūsuf, el padre de ʿAbd Allāh; también el apellido familiar es ilustrativo al respecto).

No sabemos, sin embargo, cuál fue la causa del crimen. Pero sí sabemos, sin embargo, que ʿAlī estaba casado y tenía varias hijas. Y lo sabemos porque fue a la mujer de ʿAlī, ʿAiša, a quien Yūsuf el Rico exigió, tras la ejecución de su marido, que pagara, además, las costas del juicio. Representada en este pleito por Moharrache del Camino (quizá su suegro, el padre de ʿAlī), adujo que no podía afrontar el montante (más de 34.000 maravedíes), por carecer de posibilidad material para ello, ya que buena parte de sus recursos habían sido empleados por su marido en su defensa. Se dice de ella, y de sus hijas, que “han seydo y son muy fatigadas e que eran perdidas e destraydas e gastadas”.

Parece, pues, que hay en esto una primera lectura en clave social y de enfrentamiento de clase: los Rico, por un lado (ricos y hacendados) y la familia de ʿAlī, por otro (perdida, fatigada y arruinada). ¿El dinero, un primer móvil para el asesinato?

Quizá, pero se nos antoja que en esta historia que esconde nuestra estela, además de ʿAbd Allāh hubo claramente otra víctima, menos notoria y más humilde: la mora ʿAiša, que a su condición de mujer hubo de añadir el convertirse en viuda, con varias hijas a su cargo, y el perder buena parte si no toda su hacienda… y, quien sabe, si también perder al joven y rico ʿAbd Allāh. ¿Serían los celos el verdadero motivo de la mortal puñalada en la cabeza que acabó con su vida?

 

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